27/4/13

 

Tomar la casa por la(s) ventana(s)

Andrés Tapia-Urzúa* busca su plenitud en una zona de la imagen donde la realidad pensada con códigos tecnológicos precisa la inefable dimensión de la poesía. Entusiasta del FIVAC, este chileno radicado en Estados Unidos regresó con versos en 3D que el público toma a su gusto, hasta componer estrofas propias.

Junto a Jonathan Amakawa realizó la instalación interactiva La dama pintada, desde la representación de una casa victoriana, inmueble de madera de 1900, lleno de detalles, que ambientado con muchos colores se conoce como el título de la obra.

Desde la mayoría de las 30 ventanas se estimula la búsqueda de escenas posibles en el interior de la edificación, con fragmentos de películas insertadas en esa suerte de juego a través del cual Andrés trabaja por primera vez la interactividad en el video.

Pero lo interesante de la casa no solo está en su concepción como proyecto integrador del diseño tridimensional, la arquitectura, el video y la interactividad. También destaca su provocación al público con la posibilidad de acceder a una narratividad cinematográfica desde lo lúdico, para ordenar historias con las marcas del relato que cada cual construye día a día.

La exhibición de La dama pintada (2012) en la galería Alejo Carpentier le confiere a Cuba el privilegio como segundo país donde se presenta esta obra, ganadora del primer premio del Concurso de Diseño, Arte y Tecnología de Pittsburgh, lauro asumido por Andrés como “un triunfo de lo poético”, porque compitieron compañías comerciales y “comúnmente se premia la tecnología sobre el arte”.

La casa tiene múltiples interpretaciones, del ático al sótano, que es como ir del intelecto al subconsciente. En primera instancia trasluce distintos aspectos de su dueño: “La casa es un cerebro con diferentes entradas, recuerdos, pensamientos. La obra es una manera de experimentar la casa. Yo vivo en esa casa”.

Andrés imaginó escenas y las grabó. Otras son fragmentos de videos y películas educativas, con nuevos sentidos en ese contexto. Las ventanas abiertas devienen oportunidades a los demás, para la sensación del hogar seguro, íntimo, y la acogida de un anfitrión con agudas miradas, de un ultramoderno con autenticidad.

--De las 30 ventanas quedan dos por llenar, ¿pudiera Camagüey ocupar una?

--El trabajo va evolucionando. La primera vez faltaban como seis. Eso ofrece una dinámica de obra abierta, sin obviar un problema tecnológico: si metemos muchas películas, se descompensa el sistema. No prometo presentar una nueva ventana. Es posible que grabe una aquí y la inserte en Pittsburgh, como la experiencia de la casa que regresa con la ventana que consiguió en Camagüey.

* Andrés Tapia-Urzúa dirige la carrera Cine Digital, Video, Producción y Efectos Visuales, y la de Gráfica Animada en el Instituto de Arte de Pittsburgh.

Por: Yanetsy León González / Equipo del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey.

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