6/3/13



El Festival de Video Arte de Camagüey: sin complicaciones técnológicas.

Cómo comentar lo que ocurrió en el “II Festival Internacional de Video Arte Camagüey’2009” entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre del pasado año, cuando es tan limitado el espacio y son tantas las reflexiones que un evento  provoca. Ya en el 2008 se había realizado la primera edición, en aquella ocasión de carácter nacional, sentando las bases para la internacionalización de la cita del  2009.

A grandes rasgos, se puede sintetizar su estructura formada por exhibiciones públicas y en galerías, un evento teórico y el encuentro de creadores. Fueron invitados artistas de 25 países, presentándose  a concurso 132 artistas, con 298 obras, de las que fueron aprobadas 239 y contando para el evento teórico con la presencia de teóricos, curadores y críticos de arte latinoamericanos y europeos. Fue un evento competitivo, cuyos premios tenían la intención de ayudar a la labor creativa de los artistas, y aunque la representación habanera fue fuerte, los premios demostraron que no solo en la capital del país se están produciendo obras que utilizan el video con diferentes fines y objetivos.

Los 8 premios otorgados recayeron en: Ricardo Hernández, Luís Gárciga, Alain Pérez, Camila García, dos veces premiada, Rolando González, Jaime S. Rodríguez, y un Premio Especial del Jurado al artista español Manel Santos i Espinosa, por el conjunto de su obra.

En los últimos años de mi actividad docente y cultural, relacionada con la teoría del arte, la crítica y la curaduría, no he tenido una experiencia como la vivida en estos días del Festival y aunque tome en consideración el elemento emotivo, pues amigos entrañables, jóvenes realizadores con los que llevo compartiendo desde hace un tiempo y especialistas invitados conocedores del tema, me ayudaron a olvidar la rigidez que desprenden los espacios de discusiones teóricas, todo ello no fue más que el marco para compartir un verdadero entusiasmo por la creación.

No soy dada a hacer comentarios que consideren mis vivencias, pero es tan poco frecuente que sea la pasión la principal motivadora para  vencer todas las dificultades, limitaciones e incomprensiones, que un cónclave de estas características tiene que enfrentar, cuando además se realiza desde una provincia, aunque esta sea la bella Camagüey.

Imaginemos 3 espacios expositivos cuyas obras son en video, algunas de instalaciones, un espacio público con proyecciones nocturnas diarias, performance, una muestra de video arte internacional y la edición de un boletín diario, junto a la realización del evento teórico. A esto se apunta de manera atrayente, la culminación del día con los encuentros en el Complejo Cultural Oxio Club, un espacio muy agradable con piscina, música y mucho baile.

La Dra. en Artes Teresa Bustillo, tuvo bajo su dirección la muestra de video internacional, bajo una  particular curaduría basada en la selección de un conjunto de muestras y exposiciones de video creación  realizadas anteriormente. El espacio “La próxima resistencia” fue el encargado de acoger tan encomiable proyecto, que ponía a  disposición de los espectadores un compendio de obras de otras latitudes, respondiendo al interés de actualización, una demanda muy fuerte de los artistas.

Si pensamos que todo eso sucedió a lo largo de 5 jornadas y que fue organizado por 8 personas, al que se suma un grupo de estudiantes y graduados, podemos tener una idea aproximada de que un buen Festival es sobre todo resultado de la inteligencia de su presidente, en este caso, Jorge Luís Santana, la voluntad indomable de su productora, Diana Rosa Pérez y la capacidad de sus colaboradores, Eduardo Albert y  Anahíz Martínez entre otros, contando con el   apoyo de la UNEAC de la provincia, de su presidente Sergio Morales, y de un conjunto de entidades auspiciadotas.

El evento teórico fue organizado por la sensible escritora Oneyda González.

Entre la terminación del Festival del 2008 y la preparación de este no hubo pausa, el equipo ha madurado  a través de la experiencia acumulada en la solución diaria e inmediata de cada problema, y si me detengo en este aspecto es porque valdría pensar en las enseñanzas que se pueden extraer de su forma de trabajo, basada en lograr una interacción entre la reflexión teórica y la práctica artística, forma usual en este tipo de acontecimiento, pero que no siempre funciona.

En la concepción general del programa ya se podía apreciar tal propósito, pero ello no es una tarea fácil, si se tiene en cuenta lo controvertido que es el propio concepto de video arte, como punto de partida de un Festival en el que debe ocupar un papel protagónico. Desde el principio se generó una dinámica que tenía su anclaje en las discusiones surgidas en el evento teórico, las que continuaban después durante el día, enlazándose con las impresiones que provocaban las obras en concurso, que de rebote inspiraban muchas de las preguntas planteadas  en el transcurso de las secciones de dicho evento.

Los principales interrogantes giraron alrededor de un conjunto de aspectos vinculados con la extensión del concepto del video arte, los retos de la alta tecnología, el arte documentado por el video y el arte como documento, la responsabilidad social y cultural que asumen las imágenes, los cambios narrativos que plantea la video creación, así como el sentido del tiempo y el uso del espacio en las video instalaciones. Una nueva dimensión del tiempo, una nueva experiencia estética espacio-temporal, una forma otra de narrar a través de la cual la imagen en muchas ocasiones se narra a si misma. Cubrir la realidad que no está cubierta, o generar realidades a través de la tecnología digital y sobre todo, hacer arte sin contar con las complejidades que implica la posibilidad de usar esa alta tecnología, fueron el centro de las controversias.

Estos y otros aspectos fueron objeto de debate. Sin embargo, no se trató precisamente de la definición de video arte o video creación, mas bien se buscaban respuestas a cómo crear desde un marco teórico que ayude a comprender el carácter y las posibilidades de permanecer en el mundo del arte, cuando las formas de narrar, el sentido del espacio y el tiempo han  permitido tanta  nueva visualidad..

Las secciones teóricas fueron grabadas y se les entregó a los participantes la información digitalizada del evento. Sería muy útil que la riqueza de la discusión recogida en esas grabaciones estuviera al alcance de los interesados, teniendo en cuenta que las interrogantes sobre el género no se han agotado en el escenario internacional, y sobre todo en nuestros contextos ellas cobran matices referidos al valor documental de las obras y a la manera particular en la que se construye el imaginario contemporáneo: el de corte más popular: antropológico y etnológico, aquel que se nutre de la vida urbana, de los intersticios de esos escenarios, en los que lo global, lo local y lo propio conforman una madeja difícil de desenredar.

Quizás entre las reflexiones más deslumbrantes del evento está la del especialista español, Javier González Vilaltella, profesor de Estudios Culturales de la Universidad de Munich. Su conferencia magistral versó sobre el tema: “Video arte: imagen en movimiento. Límites confusos” y en la ingeniosa  e inteligente intervención del artista y profesor del Instituto de Arte de Pittsburgh, Andrés Tapia-Urzúa chileno,  con el tema: “”Tácticas crudas del cuerpo subversivo”, además de otras valiosas conferencias, imposibles de mencionar en este espacio.

Para el encuentro de este año, ya se ha comenzado a repensar algunos aspectos del programa, quizás en la búsqueda de su síntesis o la necesidad del realce de unos espacios sobre otros. En lo que incumbe a las exposiciones, es imprescindible considerar las condiciones de las salas para mejorar la recepción de las obras por parte del público, teniendo en cuenta aspectos tales como la contaminación acústica producida y la falta de oscurecimiento de algunos espacios. Por otra parte,  un detalle que no debemos olvidar por su importancia, se relaciona con el encuentro de creadores, pues se evidenció la necesidad  de contar con más tiempo para los debates de las obras, ya que este es uno de los elementos más enriquecedores para la formación personal de los propios artistas.

Por: Dra. Magaly Espinosa.

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