3/3/18

De la Aldea Infinita al Click to Clip

 





 El próximo jueves 22 de marzo concluirá el período de exposición de la muestra de videoarte Aldea infinita en la Galería Píxel del Circuito para la Exhibición, el Desarrollo y la Investigación de los Nuevos Medios (CEDINM) de la ciudad de Camagüey y será relevada por Click to Clip, un acercamiento a videoclips experimentales de alta calidad estética.
Con idea original del curador Alfredo Fuentes, la exposición Aldea infinita partió de un grupo de obras de artistas locales y rastreó inquietudes y motivos similares en videoartes de disímiles nacionalidades que han concursado en las diferentes versiones del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey (FIVAC). Tomando como base la metáfora mcluhaniana de la aldea global, la muestra propone discursar sobre la dilución geográfica de conceptos que se afianzan en su universalidad y evaden cualquier intención reduccionista y exclusiva de propiedad, según expresó Teresa Bustillo, también curadora de la exposición.
Aldea infinita está compuesta por 19 obras monocanal y una videoinstalación, pertenecientes a artistas de Cuba, Brasil, Estonia, Reino Unido, Italia, Argentina, Francia y Estados Unidos.
Con Click to Clip, la próxima exposición que se exhibirá en el CEDINM, los curadores del espacio pretenden mostrar cómo la creación artística no se limita a formatos específicos y que, incluso en géneros tan predominantemente “comerciales” como el videoclip, también hay lugar para la experimentación y la creación de discursos originales. Una muestra muy vistosa, atractiva y también retadora que incluirá clips de artistas y bandas como Björk, Coldplay y Peter Gabriel.
La inauguración de Click to Clip el 23 de marzo a las nueve de la noche será acompañada por un concierto de la agrupación camagüeyana Musicora y la entrada, libre. Las exposiciones que se presentan en la Galería Píxel cuentan con el apoyo de la Real Embajada de Noruega en La Habana y pueden ser visitadas por el público de miércoles a domingo, de 9:00 am a 12:00 m y de 3:00 pm a 10:00 pm.



Por: José Raúl Gallego Ramos

20/10/17

Choteo de la indagación








Jorge Mañach´s Indagación del Choteo¹ has rightly emerged as one of the founding writings of Cuban culture. This fundamental Cuban —heir to the most incisive and perceptive elements of the island´s sociology— has immersed himself in the symbolic reconstruction of a vague, lateral, oblique and, mostly, “reyoya” ² communicative strategy. I still wonder if this innate tendency to mockery, irony and even sarcasm has propelled our cultural assets or undermined our credibility in the eyes of the other.
This leaning towards irreverence without stepping on sacrilege, the ability to disagree without arousing suspicions, the ingenuity to reveal truths that are half-absurd and to expose absurdities that are half-truth, have placed us in a comfort zone of continuous simulation where “say” and “stay” are synonymous and what can´t be cured must always be endured. The current exhibition, Choteo de la indagación3, is obviously inspired by Mañach´s text. It aims, however, to emancipate that “choteo 4 from certain reductionist strings to grant it the benefit of the doubt, even if it entails the exposure of sensitive issues.
The term “artivism” has been used in contemporary art theory and criticism to refer to the merger of art and social activism, and to recognize art projects loaded with powerful social content that overshadow the traditional aesthetic function of art. Despite the efforts of artists, art critics, and curators in taking this kind of action seriously, the sublime aura of art strives to weaken the spirit, minimize the significance, eliminate the traces of every possibility of transformation; as if everyone knew that art —to be art— can never be harmless; as if every inquiry arising in the fields of art always led to the mockery of inquiry itself.
That said, it appears that a swaggering stigma threatens to seize the very nature of art, leaving no other choice, but resignation, to erase the endless differences between art and life. The intention, however, has remained for over 50 years now. In 1965, Beuys attempted to explain art to a dead hare, while Kosuth “redefined” it through a chair. Both actions contributed to a seemingly reduced gap between art and life, and to an apparent recovery of a missing stage during the process of defining art. Still, it was no more than a simulation, a utopia. Art has never been reality; art is not life —not yet—, and not all roads have led to that Rome.
Today, public opinion is manipulated and dismissed with the same cynicism that indolence and lassitude soak through human sensibility and emotions are stimulated with resorts that harden the threshold of human perception. When humans accept their role as their own predator, and sorrow and cruelty permeate our daily “food” intake; there is no room for wonderment, emotion and shudder… neither is there will to change the world for a piece of art. Choteo de la Indagación presents works of art that got rid of pointless metaphors to reveal an explicit discourse… and still, they are works of art. 
Personally, I´d rather believe that someday, Beuys’s and many others’ ideas will come down from the stiff pedestals where they are exhibited, will blur the boundaries between art and life, and will succeed in lifting the curse of mockery off artistic inquiry.
Teresa Bustillo Martínez
Translated by: Odeiny Gavira Tejeda
¹Inquiry into mockery.
²Spanish term to refer to a true Cuban, someone born in Cuba.
³Mockery of inquiry.

Choteo de la Indagación





Indagación del Choteo, de Jorge Mañach, ha trascendido –y con razón– como uno de esos ensayos-pilotes de la cultura cubana. Heredero de lo más agudo y perspicaz de la sociología insular, este cubano fundamental se enrola en la reconstrucción simbólica de una estrategia comunicativa difusa, lateral, oblicua y, sobre todo, “reyoya”. Hasta hoy me pregunto si esa inherencia a la burla, a la ironía, incluso al sarcasmo, ha favorecido nuestros haberes o, por el contrario, ha empequeñecido nuestra credibilidad y rigor ante el otro.
La propensión a la irreverencia sin llegar al sacrilegio; la habilidad para discordar y no levantar sospechas; el ingenio para revelar verdades esquizadas de absurdos, y viceversa; nos han colocado históricamente en una zona de permanente simulación, donde “digo” y “Diego” son equivalentes y el mal tiempo siempre lleva buena cara. La exposición que se presenta, Choteo de la Indagación, se inspira obviamente en el texto antes mencionado, pero, en vez de apegarse a las expectativas generadas por el choteo convencional, procura emanciparlo de ciertas ataduras reduccionistas, y confiarle el beneficio de la duda, aún en los temas más severos.
La teoría y la crítica del arte contemporáneo ya ha sistematizado el término artivismo para aludir a la sugestiva fusión entre arte y activismo social, y así poner en valor proyectos artísticos de un muy fuerte contenido social, en los que la función estética abandona su jerarquía tradicional. A pesar de la intención de artistas, críticos, curadores de tomar en serio acciones de este tipo, el aura sublimada de “lo artístico” se empeña en desvanecer el carácter, minimizar la importancia, aniquilar los visos de toda posibilidad real de trasformación, como si se supiera de antemano que para que el arte sea arte, nunca podrá dejar de ser inofensivo; como si cualquier indagación hecha desde el arte no tuviera más opciones que el choteo de la propia indagación.
Dicho así parece que un estigma soberbio se cierne sobre la naturaleza misma del arte, y que –salvo la resignación– no quedan alternativas para deshacer las diferencias históricas entre el arte y la vida. Sin embargo, la intención está planteada hace más de medio siglo. En 1965, Beuys intentaba explicarle el arte a una liebre muerta, mientras Kosuth lo “redefinía” con una silla. Con estos actos, el cisma entre las categorías concurrentes simulaba una contracción inesperada; simulaba la recuperación de un estadio perdido en el propio proceso de definición del arte. Pero era solo eso: una simulación o quizás, visto con mejores ojos, una utopía. El arte no ha sido nunca la realidad, no es todavía la vida, y no todos los caminos han conducido a esa Roma.
En el mundo de hoy la opinión pública se manipula y desestima con el mismo cinismo que la indolencia o la lasitud calan la sensibilidad del hombre, y los resortes para la emoción apelan a estimulaciones que le endurecen cada vez más sus umbrales de percepción. Cuando el ser humano acepta definitivamente ser su propio depredador y el sufrimiento y la crueldad subyacen en el consumo diario quedan pocas posibilidades para el asombro, la emoción, el estremecimiento… para tener deseos de cambiar el mundo por una obra de arte. Choteo de la Indagación muestra obras que, a mi juicio, discursan sin ambages y metáforas ociosas, pero que aún padecen de ese pecado original: insisten en ser obras de arte.
No obstante, en lo personal, prefiero seguir creyendo que un día las ideas de Beuys y tantos otros conseguirán escapar de los pedestales anquilosados que las exhiben; conseguirán finalmente elidir las fronteras entre el arte y la vida; y, sobre todo, conseguirán fundar una nueva noción en la que la indagación artística no esté condenada por el choteo.
Teresa Bustillo Martínez

17/4/17

FIVAC premia visiones de lo humano


CAMAGÜEY.- Lisi Prada (España) por Deriva escópica mereció el Gran Premio del séptimo Festival Internacional de Videoarte de Camagüey (FIVAC), por la profundidad y la síntesis al abordar la problemática de la mediación de la tecnología entre el hombre y su realidad, a través de la escena de cientos de turistas que fotografían La Mona Lisa.
“De ahí se pueden hacer muchos análisis: la relación del hombre contemporáneo con su mundo, cómo se han ido reemplazando modelos, de cómo nuestro sentido de la belleza no solo se ha ido transformando, sino se han ido depreciando procesos cognoscitivos y fenómenos estéticos que están más allá de los medios tecnológicos”, comentó Dannys Montes de Oca, quien integró el jurado central junto a Jorge Luis Santana, Javier Muñiz, Antonio Ortuño y Pancho López.
El segundo lugar fue compartido para los cubanos Fabián Alejandro González y Rocío Aballí, por sus obras Framed fiction y Cada lunes, cada lluvia, respectivamente, por el uso riguroso de recursos de la animación y la fotografía.
El tercero correspondió al inglés Guli Silberstein, por el juego con el pixel desde una perspectiva pictórica en Stuff as dreams, donde representa situaciones de violencia y desgarramiento humano.
También otorgaron menciones especiales a Jonas St. Michael (Canadá), por On the theatre Road; y a Ricardo Miranda Zúñiga (Estados Unidos), por A geography of being.
El jurado otorgó además menciones a The stream VI, de Hiroya Sakurai (Japón); Instalarse, habitar, vivir de Mariana Lombard (Argentina); Palimpsesto, de Pável Méndez (Cuba); y Sobrecarga de Rafael Triana (Cuba).
Entre los elogiados con menciones, la argentina Mariana Lombard multiplicó su alegría, porque estaba motivada desde la admisión de una obra no visibilizada en su país, y que en su opinión “funcionó aquí, en otro contexto y con otra relación con la vivienda y la ciudad”, otra confirmación del acierto en la intención de construir una mirada propia desde el videoarte.
También aplaudido fue Fabio C. Díaz Marcos, de 18 años de edad, al merecer el lauro de la Asociación de ciudades hermanas Madison-Camagüey, uno de los dos colaterales. Este estudiante de la Academia de las Artes Vicentina de la Torre apeló a la memoria afectiva del espectador, desde la provocación a imaginar lo que no estaba en el video.
El Premio Detrás del Muro, el otro colateral, fue para El hijo del sueño, de Alejandro Alonso (Cuba).
Artistas y especialistas resaltaron la diversidad de las obras en concurso, por la apropiación de los soportes, la voluntad de experimentación y el señalamiento de problemas urgentes de deshumanización, alienación y marginación, razones para convocar al reencuentro en mayo del 2019.