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22/12/18

CONTENIDO NETO. Exposición personal de Jorge Luis Santana Pérez



Ceci n’est pas une pipe. Noventa años tiene ya esta frase y su dilemática verosimilitud continúa intacta. En consecuencia, me arriesgo y afirmo: ¡Esto no es una exposición! Es obvio que, además de Magritte, me seducen los artificios de la clásica paradoja del mentiroso, esa en la que es imposible establecer un valor de verdad sin entrar en contradicciones con el propio enunciado. ¿Por qué escudriño en estos territorios en busca de una argumentación curatorial? Respondo sin ambages: porque la obra de Jorge Luis Santana se solaza en lo paradojal, en el contrasentido, en la provocación capciosa del intelecto audaz con el único propósito de disentir de los adoctrinamientos y maniqueísmos derivados de lecturas chatas de realidades convulsas.
Para Santana, las tensiones entre el objeto (ready made u object trouvé) y el proceso de producción de ese objeto no se asientan del todo en los nihilismos dadaístas ni en los radicalismos “destructivistas” de Fluxus. En mi opinión, este artista que no posterga en modo alguno su intervención directa en la manufactura del objeto se acerca más a la hibridez morfológica de los Combines de Rauschenberg, incluso a las utopías de los constructivistas rusos, que a otras filiaciones artísticas más comprometidas con el desprecio o la marginación del oficio. Es decir, su vocación por la reconstrucción de tramas simbólicas, así como su aptitud para revelar la plasticidad casi clandestina de los objetos cotidianos no lo inmovilizan; todo lo contrario: se apropia de ellos, los subvierte, los deconstruye, los modifica y termina devolviéndolos en una suerte de nueva realidad en la que solo quedan ciertos anclajes remotos del objeto inicial.
Contenido neto no es una exposición o sí, pero distinta… como la pipa de Magritte porque juega a (re)presentar lo que parece, pero no es; porque apuesta por lo que es, aunque no lo parece; y, sobre todo, porque prefiere lidiar con las sospechas antes que imponer certezas definitivas. Aquí no hay nada dado, no hay nada permanente, no hay ni siquiera cosas posibles. ¿A qué imaginarios nos remite entonces Santana cuando sus estrategias de significación son tan poco ortodoxas? ¿Por qué permitir que nos arrobe un suceso en el que un pastiche deliberado estructura el modus operandi? ¿Qué argumentos quedarían para “tomar en serio” una propuesta que insiste en aberrar referentes para convertirlos en dislocaciones semánticas? Solo el contacto durante décadas con la obra de Santana, con su hacer sedicioso y perturbador, me permite otorgarle una vez más el beneficio de la duda.
Con un total de 17 obras inéditas —3 videos, 7 fotografías y 7 objetos escultóricos—se estructura la muestra que nos ocupa. Nuevamente Santana explicita su habilidad para construir textos audiovisuales inscritos dentro de los difusos márgenes morfoconceptuales de la videocreación y, sobre todo, reafirma su vocación por historias incontables, pero totalmente inteligibles. Órbita es una de esas obras en las que la polisemia no se agota —o sí, pero en clara dependencia de los recursos interpretativos de cada perceptor— pero que en cualquier caso deja esa sensación de haber visto algo que veníamos presintiendo desde siempre. Por su parte, Fallas de origen propone una inversión de la relación ancestral entre el objeto y su reflejo, los cuales, en este caso, pierden su identidad para convertirse en objetos/reflejos emancipados de sus propios referentes. Mientras, Adulterado juega con la transposición de semas para la construcción de un nuevo objeto, y Portátil convierte a quienquiera en armero potencial y nos otorga acceso de privilegio al gatillo que alguna vez casi todos hemos valorado.
Un último comentario: me parece convincente el manejo y apropiación que de los tres medios expresivos realiza el artista, visibles especialmente en las obras Prótesis (I, II y III). El mismo objeto —esa trampa dentada tan sui géneris— asume un comportamiento modular e histérico en video, inofensivo y medio hedonista en la fotografía, e inverosímil y absurdo en su versión tridimensional, como si el objeto y Santana hubieran decidido descarnar la fuerza expresiva del medio mismo. Es esta una de las razones por las que no me incomoda reconocer en este creador una vocación multimedial depurada y sensata en la que intervienen no solo sus habilidades técnicas para encontrar soluciones adecuadas en cada soporte sino también su sentido pertinente respecto de cada medio. Contenido neto —ya lo he dicho — no es una exposición, como tampoco fue una pipa la de Magritte; en ambos casos las intenciones paradojales lo trastocan todo, por lo que, como entonces, ahora será mejor dejarnos seducir por la perplejidad y luego permitir que los sentidos vayan aflorando poco a poco.
Teresa Isabel Bustillo Martínez

9/4/16

Cuba y Noruega ampliarán cooperación cultural




El máximo representante del país nórdico en Cuba dijo a Prensa Latina que su sede diplomática se convirtió en el segundo patrocinador, de su tipo, a planes culturales en la nación antillana.

Afirmó que en los próximos años extenderán su colaboración a las provincias del centro y oriente del país, pues sus esfuerzos se centraron generalmente en la capital.

De visita en esta ciudad, ubicada a 530 kilómetros de La Habana, Opdhal reconoció el trabajo de proyectos artísticos y valoró como positiva la idea de convertir a Camagüey en la sede principal de su cooperación en el resto del territorio insular.

En la urbe el diplomático asiste a la inauguración de la primera muestra de cine organizada entre su país y Suecia en Cuba, la cual llegará este mes a las ciudades de Las Tunas (12-15 abril), Bayamo (21-24 abril) y Holguín (28-30 abril).

Agradeció la labor de la Cinemateca de Cuba y del Instituto del Arte e Industria Cinematográficos, los cuales ayudaron en la organización del programa que incluye cinco estrenos de filmes nórdicos.

Sentenció que si bien ellos intentan mostrar a los cubanos la idiosincrasia e historia de sus países, tienen mayor interés en apoyar el desarrollo cultural de la nación caribeña, la cual asombra por la originalidad de sus talentos.

Aquí intercambió con bailarines de la compañía de danza contemporánea Endedans, una de las más prestigiosas de la isla; dialogó con artífices de la plástica; y recorrió la sede del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey (FIVAC).

El FIVAC es el más importante certamen internacional de videoarte y tendencias audiovisuales contemporáneas realizado en Cuba, y desde el 2009 cuenta con la ayuda de la Real Embajada de Noruega.


Rafael Gordo Núñez

18/7/15

Tango en las pantallas del Cedinm


La casa nacional del videoarte: el Cedinm inaugura una breve e interesante muestra este sábado 18 de julio a las nueve de la noche en su galería Pixel.
Cuatro cortos de alta factura internacional componen esta propuesta. Entre ellos se encuentra Tango, merecedor del Oscar al mejor cortometraje de animación de 1983 y cuyo nombre funciona como título gancho de esta selección.
El conjunto se justifica desde la perspectiva curatorial por el manejo lúdico y experimental de la visualidad conjugado con una narrativa que distorsiona la percepción de la realidad desde las dimensiones de tiempo y espacio.
El Cedinm nos propone esta muestra como “un impulso para que se animen a curiosear en este universo extraordinario que no para de movernos la voluntad”, asegura una de sus principales artífices Diana Rosa Pérez.
Las obras, no aptas para menores, son: Tango, Belleville, Cadadía y Toillete un cuarteto heterogéneo que ha estado presente en ediciones anteriores del Festival Internacional de Videoarte de Camagüey (FIVAC).



Por Lianny Montalván Salazar
Especialista del Consejo Provincial de las Artes Plásticas

9/7/14

¿Un Festival de Videoarte en Camagüey? ¿De Videoarte? ¿En Camagüey?


6to Fivac: ¿Sera o no será?

La invitación es a revisitar este texto escrito, por el Dr. Eduardo Albert  Santos, para el boletín de Fivac en abril de 2009, lejano texto similar paisaje. Fivac perdura, desde hace dos años con carácter bienal, hoy el mismo equipo gestor esta preparando ya la 6ta edición que será, ¿será?, del 31 de marzo al 4 de abril de 2015.

¿Un Festival de Videoarte en Camagüey? ¿De Videoarte? ¿En Camagüey?

 Tales interrogantes pudieran estar en las cabezas de quienes allá o acá piensan en términos lógicos tradicionales. Se necesitaría probablemente de un pensamiento rizomático, al decir de Deleuze, para entender que si nuestro Norte es el Sur, la periferia puede muy bien ser el centro. Que las formulaciones polares exigen fluidez dialéctica, único modo de hallarle soluciones. Que el Videoarte, caracterizado por los expertos como vehículo dinamizador y democratizador en la visualidad artística contemporánea, puede y debe mostrar a plenitud en nuestro caso esas potencialidades. Que Camagüey debe y puede ser capaz de erigirse sede de una muestra anual internacional de productos artísticos realizados en dicho medio, de propiciar debates al más alto nivel en torno al empleo de tecnologías en calidad de novedosos soportes y formas artísticas.

Se trata, ni más ni menos, de desafiar circunstancias que generalmente se califican de malditas. De romper con esquemas que asocian provincia con provinciano. De conceder una chance a la otrora villa de pastores y sombreros, ahora en parte reivindicada como patrimonio cultural de la humanidad,  de emerger con fuerza propia y apuntar a un universo artístico que se ha dado en llamar "expandido". El Festival de Videoarte en Camagüey es una suerte de ventana que nos abre a los media, nos "conecta" y, en correspondencia, permite circular por estos lares nuevas sensibilidades estéticas, formas y estrategias de comunicación.

Si como afirma Bill Viola  "…el arte debe ser un componente de la cotidianidad o no es sincero", la confrontación de las formas derivadas del video debe constituirse en espacio natural de nuestra añeja cotidianidad y forzar de algún modo su posible anquilosamiento, dinamitar su sincero tradicionalismo y expandir sus horizontes. Nam June Paick concibió al video como un  "modelo de vida". Aquí se entendería que el Festival se orienta a algo más que a un conjunto de proyecciones, mejor concebirlo como fórmula propiciadora de nuevos horizontes de vida, de actualizadas vivencias. Recurso de convocatoria a la renovación de comportamientos, de accesos a canales inexplorados, que desarticulen fórmulas decadentes del diálogo urbano, códigos retóricos de comunicación  y contribuyan a la emergencia de nuevos tejidos de sociabilidad.

Si se especulara acerca de la distancia entre los posibles entusiasmos pasajeros de los promotores de este Festival y las realidades de una recepción interesada que de forma tangible acuda a la cita, la primera experiencia no deja lugar. Desbordó toda expectativa. Se hizo realidad la presencia de una audiencia numerosa, ávida de experiencias diferentes. El denominado "ojo tecnológico" llegó a espectadores de todas las edades, puso en evidencia la versatilidad de sus imágenes y contribuyó a cambiar el régimen escópico de esta parte del mundo. Hubo ganancia en los repertorios formales y temáticos, favoreció a los noveles y desentumeció a los tradicionales, sacudió modorras. El debate teórico-crítico del primer festival puso en evidencia la productividad del encuentro entre creadores y expertos. Uno de los artistas invitados – Lázaro Saavedra – pidió en el último debate continuarlo aun cuando fuese imprescindible posponer la clausura del evento. Elocuente anécdota que delata un interés compartido por el asunto en litigio.

Hay que agradecer a Jorge Santana, el ideólogo principal del Festival, la oportuna iniciativa. Su espíritu inclaudicable explica que la utopía no se quedase en eso y fuese esta vez realizable. Quizás la clave está en su propia capacidad de aunar voluntades, de enamorar con el proyecto a algunos de los más escépticos (siempre quedan otros sentados a la espera de un posible fiasco), de mover a los más noveles, de saltar por encima de dificultades tecnológicas, de agenciarse patrocinadores. De todo esto estamos urgidos en las artes del territorio y no sólo en el nuestro.

El segundo momento de encuentros ya nos tiene en jaque. Sus organizadores trabajamos para su salud. Cada día hay noticias, buenas y malas, pero hay sin dudas una corriente de optimismo que prevalece. Todo parece indicar que gústenle o no, la respuesta es afirmativa e, incluso, desafiante, provocadora:   

Si, un segundo Festival de Videoarte en Camagüey. De Videoarte. En Camagüey. Esta vez, internacional.  Cada año. Con desenfado total, apostando por la quiebra de cualquier designio negativo, anulando profecías burlonas o desacreditados pronósticos, haciendo de su ocurrencia una necesidad.

A solo dos meses de presentada la convocatoria al 6to Fivac muchísimos artistas de varios países han respondido ya a la invitación, ya hemos recibido por correo postal, aja, varias obras,  próximamente el público podrá apreciar aquí, en Camagüey a 500 km del centro de todo, obras de Turquía, Argentina, México, Ecuador, India, Grecia, Irlanda, España y por supuesto cubanas y locales no faltarán. La convocatoria al 6to Fivac esta abierta hasta enero de 2015.

Fivac con nueva sede, espera a los amigos de siempre y confía en que estos sepan atraer hasta aquí a los suyos. Ya no somos unos pocos entusiastas,  hoy somos más.

Por: Diana Rosa Pérez Legón